SpanishHorses
SpanishHorses.com 
Logo SpanishHorses
 
Venta P.R.E Venta Otros Videos Yeguadas P.R.E Reportajes Normativa Enganches
Revista "El Caballo Español"   
 

La Propagación del caballo en América I
Por D. Justo L. del Río Moreno - Licenciado en Historia y Doctor en Historia de América.

Yeguada Miguel Ángel Cárdenas
Símbolo de prestigio, arma guerrera, utensilio insustituible en el trabajo y medio de transporte, el Caballo Español recorrió la Ruta del Descubrimiento casi al mismo tiempo que Cristóbal Colón la trazara. Más valioso que el propio oro, nuestro caballo fue objeto de contrabando y especulación.
Así lo relata Justo del Río en este trabajo extraído de su tesis "Inicios de la agricultura y la ganadería en el Nuevo Mundo".

Los primeros caballos que llegaron a América fueron trasbordados por Cristóbal Colón en su segundo viaje. Antes de partir don Cristóbal, el 25 de Septiembre de 1493, los Reyes Católicos escribieron a su secretario Fernando de Zafra para que escogiese veinte lanzas jinetas junto a cinco "dobladuras" hembras de entre la gente de la Santa Hermandad que estaba en Granada. Era costumbre entre los hombres de armas cabalgar en caballos enteros, mientras que por "dobladura" se entendía una montura de repuesto para el caso de que cediese a la primera. Ahora bien, no fueron estos los únicos équidos que salieron de Andalucía en 1493; entre las 1.500 personas embarcadas, algunos llevaron sus propios animales. Andrés Bernáldez, cuya relación con el Almirante fue muy directa, cita un total de 24 caballos y 10 yeguas. Es decir, nueve ejemplares serían aportados por algunos de los personajes más importantes que acompañaron al Descubridor.

Con todo, los briosos corceles exhibidos en el alarde de Sevilla fueron mutados por unos "pencos matolones" que llegaron muy flacos y maltratados por el viaje. Colón no tuvo más remedio que quejarse a los monarcas del cambio que hicieron los escuderos.

Los equinos eran necesarios no sólo para la defensa de la isla, también para el arado de la tierra y el transporte de los materiales necesarios a las nuevas construcciones. Por ello, con posterioridad, se sucedieron los envíos. En el memorial dado en Arévalo a Fonseca se incluían doce yeguas. Algo después, Colón solicitó con Antonio Torres seis animales más, mientras que Juan de Aguado transportaba siete yeguas procedentes de Sevilla, Carmona e Hinojos. Yeguada Maipe
Poco a poco, se fue formando la primera yeguada americana. A pesar de ello, los animales tuvieron que soportar múltiples problemas, desde las enfermedades propias del trópico hasta el robo ejecutado por el rebelde Roldán y sus secuaces.

Los informes enviados a la Corte hacia 1496-1497 demostraban que la finalidad esencial del mantenimiento de caballos estaba cumplida, con los veinte ejemplares que había en la isla se podía defender la colonia española de cualquier atacante. Con todo, eran necesarios más animales para labrar la tierra, transporte, etc. El mismo Almirante tuvo que fletar 14 yeguas en su tercer viaje.

Con el paso del tiempo comenzó a demostrarse que la caballada no podía progresar con el monopolio real. Pero como el sistema de factoría tenía tantos costes, la Corona no tardó en dar entrada a la iniciativa privada. De hecho, ya en la flota que mandaba Ovando en 1501 se fletaron 59 équidos, de los que por lo menos 49 fueron transportados por particulares. Los reyes sólo enviaron diez padrillos para la mejora de la yeguada real. Sin embargo, el monopolio comercial continuaba aún. En 1503 se dio licencia al trasvase a los vecinos de la Española que quisiesen llevar yeguas para su uso personal. Por primera vez, los pobladores que lo deseasen tendrían la posibilidad de disponer de caballos para sus desplazamientos por la geografía isleña, realización de distintos trabajos, deseos y necesidades sociales de lujo, etc.

Bramadero. de la ganadería Mesdag La demanda creció tanto que en 1504 se permitió el libre comercio con posibilidades lucrativas. Como consecuencia de esta medida y del descubrimiento de minas de oro, entre esta fecha y 1507 se produjo un verdadero aluvión de bestias andaluzas hacia Santo Domingo. Hombres como Rodrigo de Bastidas, Miguel Díaz de Aux, Martín de Gamboa, etc., comenzaron a invertir los capitales que obtenían en la minería en compras caballares. Por su parte, otros comerciantes sevillanos como Rodrigo Martín, Luis Fernández, Fernado Díaz de Santa Cruz e incluso genoveses como Jacome de Rivero, etc., se animaban a participar en una actividad que garantizaba porcentajes de ganancias superiores al 200%.

La transportación fue tan importante y abundante que en 1507 el Rey Católico tuvo que prohibir la exportación de más animales. La última remesa legal partió en Diciembre de este año con 106 yeguas pero, en contra de lo que se ha venido pensando, el vedamiento no fue sino un control burocrático. En adelante, la Corona otorgó licencias y permisos para el traslado de yeguas y caballos, aunque los beneficiarios fueron, como se evidencia en la flota de Diego Colón, los oficiales reales y aquéllos que mantenían vínculos amistosos con la Casa Real. Otros, por el contrario, prefirieron el riesgo del contrabando.

 

 
 


request@spanishhorses.com

Spanish Index
SpanishIndex.com
Spanish Horses
Pagina Home
SpanishHorses.com
Powered by TelNet Servicios Telemáticos